| La vida es nuestra vocación, es
todo lo que somos. Nos pone retos, nos tienta, nos provoca y frustra,
nos motiva, inspira y enseña, y, por supuesto, nos recompensa.
Más que ninguna otra cosa, la vida está llena de oportunidades.
La oportunidad de crecer, contribuir, dar forma a nuestro destino,
y definir por nosotros mismos nuestra forma de vivir. En esta vida
ciertas circunstancias logran que la oportunidad y la preparación
se unan. Si queremos mantener nuestras coordenadas a la hora de alcanzar
nuestra capacidad máxima a lo largo de esta aventura, es fundamental
aceptar y respetar una gran verdad:
Su espina dorsal, su salud. Dentro
de cada uno de nosotros reside una increíble inteligencia
innata.
Esta
inteligencia innata es la esencia de la vida. En cada momento, está
coordinando nuestra respiración, nuestro proceso curativo,
nuestro crecimiento, nuestra digestión, y nuestra adaptación
a los agentes químicos, emocionales y estresantes físicos.
Todo ello ocurre simultáneamente y, normalmente, con tal
perfección que pasamos la mayor parte de nuestras vidas inconscientes
ante el complejo baile que ocurre en nuestro interior. Tal y como
un director dirige una orquesta para crear una perfecta sinfonía,
su inteligencia innata actúa del mismo modo, para dirigir
la hermosa sinfonía que es la vida.
Hasta tal punto respeta el quiropráctico
esta verdad fundamental que, todos los aspectos que éste enseña
y realiza para cuidar los miembros de su comunidad, emergen de los
fundamentos que esta verdad establece.
Así pues, ¿porqué los quiroprácticos
se centran en la columna vertebral, y que tiene que ver la espina
dorsal con la inteligencia innata y con alcanzar el máximo
de nuestras posibilidades a lo largo de nuestras vidas?
Pues bien, resulta que muchísimo.
La espina dorsal consiste en 32 huesos que cubren y protegen la
red de comunicaciones en nuestro cuerpo llamada médula espinal.
Es a través de esta red como la inteligencia innata informa
y coordina el delicado baile de la vida. El quiropráctico
procura mejorar las funciones espinales y del sistema nervioso,
con el fin que la inteligencia innata pueda interpretar adecuadamente
los retos de la vida, y luego responder ante éstos. El quiropráctico
consigue este propósito a través de unas técnicas
individualizadas, naturales y seguras, que aplica a lo largo de
un programa de cuidados asequibles.
Aquellas personas que ya son conscientes de la importancia de su
salud se darán cuenta de la importancia que tienen los aspectos
de la vida quiropráctica. Ya sabrán que el ejercicio
físico constante, una buena dieta, un bajo nivel de estrés,
y una actitud mental equilibrada son aspectos básicos para
llegar al 100% de nuestras posibilidades. Sin embargo, no siempre
se les ha informado del factor más importante de la ecuación,
del cual depende todo lo demás.
Debido a que el sistema nervioso es el sistema regulador de todas
las células, tejidos y órganos del cuerpo, todos los
otros aspectos del estilo de vida quiropráctico se alcanzan
mejor cuando el sistema espinal y nervioso funcionan al máximo
de sus posibilidades. Por ejemplo:
Es poco probable que alcance su capacidad máxima en ningún
aspecto de su vida si la expresión de la inteligencia innata
de su cuerpo está siendo interferida. Visitar a un quiropráctico
consiste en asegurarse de que consigue la expresión plena
de su capacidades máximas al minimizar las interferencias.
Tal y como dijo Joseph Campbell, “la gran pregunta es si va
a poder decir un sí de todo corazón a esta aventura
que es la vida”.
Vaya en busca de un estilo de vida quiropráctico
y prepárese bien para aprovechar todas las oportunidades que
le presente la vida.
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