| Una
de las grandes preocupaciones de todo padre es que su hijo tenga
la oportunidad de llegar a estar lo más sano posible. Por
ello se debería de tener en cuenta lo siguiente:
- Muchos estudios actuales demuestran que
el nivel físico, mental, social y profesional que alcanzamos
de adultos está inmensamente relacionado con las oportunidades
que se nos dieron durante la infancia.
- Los aspectos que constituyen una respuesta
sana a los retos que se presentan durante la infancia se han vuelto
a definir. Hasta no hace mucho se consideraba que un niño
estaba sano cuando éste no presentaba ningún síntoma.
Sin embargo, estudios recientes sugieren que eso no es siempre
el caso. De hecho, la salud se puede definir mejor como la capacidad
que tiene el cuerpo de un niño a interpretar y luego responder
a su medio ambiente.
Existe un sistema en el cuerpo de su hijo encargado
de interpretar con precisión los mensajes que recibe del
medio ambiente y decidir que respuestas enviar para que el cuerpo
pueda adaptarse correctamente. Este sistema es el llamado sistema
nervioso. Es el encargado de controlar al máximo el crecimiento,
la reparación y la función de cada tejido y órgano
del cuerpo.
El doctor quiropráctico pasa por
unos estudios universitarios de un mínimo de 5 años
para poder llegar a convertirse en un gran profesional a la hora
de detectar y corregir uno de los casos de interferencias espinales
más comunes y asiduos que se dan en el sistema nervioso de
sus hijos. Son las llamadas “subluxaciones
espinales”.
Si el cuerpo de su hijo se ve afectado por el
estrés, sea a nivel físico, químico o emocional,
y éste va más allá de las posibilidades que
tiene su cuerpo para soportarlo, puede dar como resultado una pérdida
de la posición normal y el movimiento espinal, causando una
interferencia en el sistema nervioso.
A esta pérdida de la función espinal
y neurológica se le llama subluxación espinal. El
peligro de una subluxación espinal es que pueda resultar
en un impedimento del buen funcionamiento del sistema nervioso del
niño, a la hora de interpretar correctamente su medio ambiente,
y que, por lo tanto, se acabe dando una respuesta de adaptación
inapropiada en su cuerpo.
¿Cuándo
deberían sus hijos de visitar
a un quiropráctico por primera vez?
Una
de las experiencias más difíciles físico, químico
y emocionalmente hablando de nuestras vidas, es la que experimentamos
en nuestro nacimiento. Y debido a que la dificultad de este proceso
es irremediable, los recién nacidos son especialmente susceptibles
a padecer subluxaciones espinales.
Lamentablemente estos daños
no siempre son obvios desde un principio y, si se dejan sin corregir,
los efectos dañinos que causa el parto sobre la columna espinal
pueden no ser aparentes durante años.
Por lo tanto, sus hijos deberían de visitar
a un quiropráctico lo antes posible después de su
nacimiento, para asegurar su buen crecimiento y desarrollo.
Si sus hijos no han visitado a un quiropráctico
y ya son mayores, cuanto antes lo visiten mejor. Ha sido demostrado
que una vez un patrón negativo se ha establecido en el cuerpo
durante el crecimiento, éste puede persistir y llegar a limitar
a su hijo en diferentes aspectos durante toda su vida.
En vez de centrarse
en tratar los síntomas de la enfermedad, el quiropráctico
corrige las subluxaciones con el objetivo de que la inteligencia
innata del cuerpo de su hijo pueda alcanzar sus máximas posibilidades,
y que, de esta forma, su hijo pueda experimentar su vida al máximo.
Su doctor quiropráctico alcanzará
este objetivo a partir de una serie de “ajustes” suaves
sobre la espina dorsal de su hijo, que realizará mediante
sus manos, o un instrumento pequeño. Y a partir de un movimiento
calculado y muy suave empezará el proceso de la restauración
de la correcta alineación y función de la espina dorsal.
Si se corrigen las subluxaciones espinales
durante la infancia, sus hijos tendrán una mayor oportunidad
de alcanzar sus máximas posibilidades a lo largo de sus vidas.
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